Contexto
Hace unos años, una historia familiar nos animó a intentar detectar a tiempo cambios que pasan inadvertidos entre visitas. Ariel Pérez, padre de Sebastián, era encargado de quintas de cítricos cuando una plaga creció de forma repentina y se perdió la mayor parte de la producción. Algo así no había ocurrido antes en ese lugar.
Elegimos empezar por la trampa delta: el productor ya la conoce, el problema está acotado, y entre visita y visita una plaga puede crecer sin que nadie lo note.

La trampa toma y envía una foto cada día. Así podemos ver si empiezan a caer insectos sin esperar a la próxima recorrida.
Esto es lo que buscamos con Luma: claridad y datos confiables en el momento. Por fuera es una trampa delta común. Por dentro lleva un panel solar, una placa ESP32-S3 de Heltec con Wi‑Fi HaLow y una cámara.
Antes de hablar de inteligencia artificial o alertas, hay que responder lo básico:
- ¿La conexión es confiable, dura la batería y la trampa resiste en el campo?
- ¿Toma y envía fotos todos los días?
- ¿Las fotos permiten contar lo que cae?
Cómo hicimos la prueba
Colgamos la trampa en un huerto de ciruelos y pelones en San José, Uruguay. Los árboles estaban en flor. La pusimos en el alambre, a la altura de las ramas, donde ya se revisaban las trampas.
Usamos un atrayente en la trampa. Buscábamos carpocapsa, pero no comprobamos si todos los ejemplares capturados eran de esa especie.

La trampa quedó a unos 100 metros de la oficina, donde instalamos el punto de acceso HaLow conectado a internet. La señal atravesaba dos paredes y varias filas de plantas.


En esta prueba usamos Wi‑Fi HaLow en lugar de 4G. En la prueba anterior, la señal celular no había alcanzado para enviar las fotos de forma estable.
La trampa sacaba una foto todos los días a las 12:20 y la enviaba. También le pedimos algunas fotos extra desde la oficina. Dejamos el mismo piso adhesivo durante toda la prueba, por eso los insectos se iban acumulando.
Hasta el jueves 17, las fotos mostraban otros insectos, pero ninguna polilla de interés. El viernes 18 contamos 14 ejemplares. Después del pico, las capturas diarias fueron 3, 3, 10 y 0.
De 0 a 14 en 24 horas
El jueves 17 a las 12:20 se veían otros insectos, pero ninguna polilla de interés.

El viernes 18, a la misma hora, contamos 14 ejemplares de interés. La foto anterior no mostraba ninguno.

Al ver el salto de 0 a 14, el agrónomo del lugar nos comentó que le gustaba poder revisar la trampa online y la posibilidad de recibir alertas cuando aumentaran las capturas.
La trampa siguió enviando fotos. Las capturas variaron de un día a otro.
Para saber si hace falta tratar una plaga, hay que tener en cuenta la especie, el cultivo y su etapa. Eso no lo evaluamos en esta prueba. Todavía falta repetirla con más trampas y en otros lugares.
Qué aprendimos en campo
Es gracioso, pero lo que más aprendimos tuvo que ver con cómo sujetamos la trampa.
La trampa colgaba de un alambre y el viento la desplazaba de un lado a otro. En una ocasión terminó apoyada contra una planta que le tapó el panel solar. Sin carga, la batería se agotó y la trampa dejó de funcionar. La retiramos para recargarla y volver a instalarla.
En otra ocasión, el viento dejó la antena metida dentro de un caño de metal y dejaron de llegar fotos. Creemos que el metal bloqueó la señal. Al sacar la antena, volvimos a recibirlas.
Vamos a poner una antena fija, orientada hacia arriba, y sujetar mejor la trampa con cinta o un enganche al alambre o a la planta. Buscamos evitar que se mueva y que el panel quede tapado.
Los días nublados no dieron problemas. La batería es chica, pero la trampa pasa la mayor parte del tiempo apagada y el panel la recarga. El corte de energía ocurrió cuando una planta tapó el panel.
Con la antena libre, las fotos llegaron a la oficina y se veían bien como para contar los insectos.
Qué demuestra esta prueba
- La trampa funcionó en campo.
- El panel mantuvo la batería cargada, incluso en días nublados, mientras recibió luz.
- Una foto diaria y fotos extra cuando se las pedimos.
- Validamos la utilidad de tener información diaria para alertar a tiempo cuando aumentan las capturas.
Próximos pasos
El próximo paso es conectar varias trampas y sumar el conteo automático. Así podremos seguir las capturas de distintos lugares cada día y ver en un mapa dónde aumenta la presión de plagas.
Al ampliar esa red, los datos pueden servir para generar alertas y desarrollar predicciones para productores, empresas e instituciones. La idea es ayudarles a detectar aumentos a tiempo y decidir dónde prestar más atención.
Ya pudimos ver desde la oficina cómo cambiaba una trampa en el campo. Ahora toca comprobar si podemos hacerlo de forma confiable con más trampas.
Fuentes: fotos enviadas por la trampa en septiembre de 2026, fotos de la instalación y registros internos de LUMA. Contamos los insectos mirando las fotos. La prueba anterior está en “Prueba de campo Wi‑Fi HaLow”.